El mapa conceptual para definir un término

El «sketchnoting» y el mapa conceptual son dos técnicas de Visual Thinking que, a primera vista, pueden parecer muy distantes entre sí. Sin embargo, me ha resultado especialmente útil utilizar el mapa conceptual para crear mi definición del «sketchnoting».

Todo comenzó con una «reflexión sobre el papel» que dio lugar a un primer boceto de mapa realizado a mano, como se puede ver en la foto de abajo.

Después, con el software gratuito de mapas conceptuales CMapTools, elaboré una primera versión.

Por último, le pedí a ChatGPT que me proporcionara una versión más organizada y sobria, más acorde con el espíritu de Joseph Novak, inventor del mapa conceptual. Este es el resultado final. Al hacer clic en la imagen, podrás ampliar y descargar el mapa conceptual.

Si necesitas formación en mapas conceptuales o en sketchnoting, no dudes en ponerte en contacto conmigo aquí.

¿Está la IA generativa fragmentando la identidad visual de las organizaciones?

Nunca ha sido tan fácil crear una imagen. En cuestión de segundos, un equipo de marketing puede generar una ilustración para LinkedIn, un comercial puede crear un elemento visual para acompañar una presentación, un equipo de RR. HH. puede diseñar un cartel interno y un equipo de producto puede idear una serie de ilustraciones para su interfaz.

Donde antes era necesario recurrir a un diseñador gráfico, dominar un software complejo o disponer de competencias específicas, ahora bastan unas pocas palabras para obtener una imagen visualmente atractiva.

Se trata de una auténtica revolución que no deja de crecer. Esto plantea una pregunta: ¿qué ocurre con la identidad visual de una organización cuando ahora todo el mundo puede producir sus propias imágenes? Más allá del riesgo de sobreproducción, las organizaciones se enfrentan a un reto más profundo: crear sin compartir un lenguaje visual común.

Una revolución 

Uno de los cambios más importantes que ha traído consigo la IA generativa es la descentralización de la creación. Antes, la producción visual se concentraba en gran medida en manos de profesionales del diseño, agencias o unos pocos equipos especializados. Hoy en día, el poder de la creación se extiende por toda la organización.

Esta democratización es, en general, algo positivo, ya que permite una mayor experimentación y acelera los ciclos de creación. Pero si todo el mundo crea, todo el mundo corre también el riesgo de interpretar la marca a su manera.

El problema de que «todo el mundo cree con la IA»

Además del logotipo, una marca se reconoce por sus colores, sus tipografías, sus composiciones, sus ilustraciones, sus fotografías, pero sobre todo por una forma particular de representar a las personas, los objetos, las situaciones o las ideas.

Cuando varias personas producen imágenes con la IA sin unas normas comunes, esta gramática visual puede diluirse rápidamente. Un contenido adopta un estilo muy realista, otro una ilustración minimalista. Los colores varían. Las tipografías son imprecisas. Los personajes cambian de una imagen a otra.

Tomadas por separado, cada imagen puede parecer acertada, pero juntas cuentan una historia diferente: la de una marca que ya no sabe muy bien cómo es.

El problema se ve agravado por otra característica de la IA generativa: como en pocos segundos aparece un resultado sorprendente, podemos tener la sensación de haber tenido una buena idea. Paradójicamente, la herramienta que da a todo el mundo la sensación de ser creativo puede, por tanto, contribuir a un empobrecimiento de la creatividad, ya que la IA tiende a «uniformizar» lo que propone. Por no hablar de que, mientras que el diseño gráfico moderno sabe cómo utilizar el espacio, la IA suele tender a llenar la composición, a multiplicar los detalles y a dotar de significado a cada superficie.

¿Por qué la IA no entiende de forma espontánea una marca?

Se podría objetar que una empresa ya cuenta con una guía de estilo. Sí, pero una guía suele estar pensada para personas. Puede indicar que se utilice una estética «moderna», «acogedora», «atrevida» o «minimalista». Un diseñador con experiencia sabe interpretar estas palabras. Las contrapone al contexto, al público objetivo, al soporte, a la historia de la marca y a la intención del mensaje.

Una IA, por su parte, no tiene esa comprensión de forma espontánea. Una indicación puede describir un tema, una composición, un estilo o un ambiente. Pero no contiene necesariamente toda la sutileza de un sistema de marca. Para crear con coherencia, es necesario, por tanto, explicitar parte de lo que los diseñadores suelen saber interpretar.

Elaborar un código de conducta para crear con la IA

En este contexto, es lógico preguntarse cómo dotar a cada uno de la capacidad de crear, al tiempo que se mantiene una identidad colectiva y sin convertir a cada colaborador en diseñador gráfico. La primera respuesta pasa por unas reglas sencillas, comprensibles y reutilizables.

Una empresa puede, por ejemplo, definir un auténtico «código de conducta visual» para el uso de la IA. También se puede integrar un preámbulo de marca en los prompts. Esto permite recordar sistemáticamente los principios visuales esenciales: tono, paleta de colores, estilo de imagen, nivel de simplicidad, representación de las personas, tipos de composiciones que deben privilegiarse o evitarse.

Esta evolución cambia el papel de los diseñadores gráficos. Cuando la producción se vuelve más fácil, el valor se desplaza en parte de la ejecución hacia la dirección, la selección y la toma de decisiones.

El diseñador gráfico puede convertirse entonces en quien define el sistema, establece las referencias, diseña las plantillas, acompaña a los equipos y verifica la coherencia de las producciones.

Para profundizar

Si te enfrentas a este tipo de problemática en tu organización, no dudes en escribirme para hablar de ello y buscar soluciones juntos.

¡Canva, segunda herramienta de IA más utilizada del mundo, justo por detrás de ChatGPT!

Un estudio que acaba de publicarse clasifica las 100 herramientas de IA más populares del mundo.

Hay tres datos destacados que me han llamado la atención:

•⁠ ⁠Canva es ahora la segunda herramienta de IA más utilizada del mundo, justo por detrás de ChatGPT. Incluso supera a Google Gemini.

•⁠ ⁠Entre las 10 herramientas de IA más populares también se encuentra la plataforma visual española Magnific AI, el único actor europeo presente a este nivel.

•⁠ ⁠Los generadores de imágenes especializados (MidJourney, etc.) se quedan muy atrás (2,3 % del tráfico). Parece que los usuarios prefieren un entorno único en el que se pueda escribir, ilustrar, presentar y colaborar sin tener que cambiar de aplicación.

Contenidos generados por IA: lo que cambia en Europa desde el 2 de agosto de 2026

Desde el 2 de agosto de 2026, han entrado en vigor en la Unión Europea nuevas obligaciones de transparencia previstas por el AI Act. A partir de ahora, determinados contenidos generados o modificados de forma significativa mediante inteligencia artificial deberán identificarse claramente para evitar cualquier confusión con contenidos auténticos.

Esta obligación afecta principalmente a imágenes, vídeos, audios o textos realistas que puedan inducir a error al público, especialmente los deepfakes. El objetivo es que cualquier persona pueda distinguir entre un contenido real y otro generado por inteligencia artificial.

Lo que cambia para las creaciones visuales

No obstante, los creadores de contenidos visuales pueden estar tranquilos. Las ilustraciones, bocetos, cómics, infografías y otras creaciones con un carácter artístico claramente identificable, ya sean realizadas íntegramente a mano o con la ayuda de la inteligencia artificial, por lo general no están sujetas a las obligaciones más estrictas.

La IA puede seguir utilizándose como un auténtico asistente creativo, siempre que su uso no tenga como finalidad producir contenidos engañosos o susceptibles de inducir a error al público.

Para acompañar esta evolución, la Comisión Europea también pone a disposición un conjunto de iconos que permiten indicar que un contenido ha sido generado o modificado mediante inteligencia artificial. Aunque su utilización es voluntaria, constituyen una forma sencilla de reforzar la transparencia de cara al público.

El inicio de una nueva era

Esta nueva normativa podría marcar el inicio de una nueva era. En un mundo en el que los contenidos generados por inteligencia artificial son cada vez más omnipresentes, la transparencia podría convertirse rápidamente en un auténtico sello de confianza y profesionalidad.

Al mismo tiempo, están surgiendo diversas iniciativas destinadas a identificar los contenidos creados íntegramente por seres humanos. En este contexto, Miquel Molina, director adjunto de La Vanguardia, defiende en un artículo reciente la creación de un estatus Premium para las obras realizadas al 100 % por personas, diferenciándolas de los contenidos generados por IA. Asimismo, propone que esta diferencia se refleje también en el valor económico y en las tarifas de este tipo de creaciones.

Dibujar es aprender a pensar

¿Y si sostener un lápiz fuera uno de los actos más poderosos que existen? En una época en la que las pantallas acaparan nuestra atención, el dibujo se impone como algo mucho más que un pasatiempo: es un lenguaje, una herramienta para pensar, un acto de resistencia. Desde las ciencias cognitivas hasta las aulas, investigadores y pedagogos coinciden en una convicción común: dibujar es aprender a pensar.

Cuando el dibujo transforma nuestra forma de aprender

El dibujo es el primer lenguaje creativo en el desarrollo cognitivo de cada uno de nosotros. La práctica del dibujo estimula la inteligencia, la sensibilidad y la imaginación, desde la primera infancia hasta la edad adulta. Esta exploración revela cómo una hoja en blanco y un lápiz pueden transformar nuestra forma de pensar y de aprender.

De hecho, las ciencias cognitivas confirman lo que los pedagogos observan desde hace tiempo: el dibujo no es innato, sino que se desarrolla progresivamente a través de la práctica y la repetición. Cada trazo trazado, cada forma esbozada representa una victoria cognitiva y motora para el niño, mientras que para el adulto es una ventana abierta a su pensamiento creativo.

El dibujo organiza el pensamiento y facilita la memorización

Según Mathieu Cassotti, profesor de psicología del desarrollo en la Universidad Paris Cité, no existe un gen del dibujo ni de la motricidad fina. En realidad, nuestros cerebros poseen todas las capacidades necesarias para aprender. Sin embargo, es la repetición la que forja el dominio.

Además, el dibujo desencadena una cascada de procesos cognitivos complejos. Organiza el pensamiento, centra la atención, codifica la información y facilita la memorización. Especialmente interesante es el fenómeno del garabateo automático: lejos de ser una distracción, dibujar formas abstractas durante una conversación refuerza en realidad nuestra atención y nuestra retención de información.

Un lenguaje simbólico universal

Camille Salesne, profesora de artes plásticas, destaca que el dibujo funciona como un auténtico lenguaje. Este pensamiento visual resulta especialmente útil para explorar conceptos difíciles, ya sea en matemáticas, en ciencias o en literatura.

De hecho, el dibujo ocupa un lugar transversal en todos los ámbitos del aprendizaje. Céline Bachy, profesora de educación infantil, afirma que el dibujo conecta prácticamente todos los aprendizajes: en matemáticas para comprender el espacio, en ciencias para agudizar la mirada, en música para transcribir partituras.

Dibujar es un acto de resistencia

Frédéric Pajak, director del Festival del Dibujo de Arles, destaca una dimensión a menudo descuidada: el dibujo es un acto de resistencia. En nuestra época marcada por la economía de la atención, quien dibuja decide deliberadamente alejarse de las pantallas para imponer una temporalidad personal.

Emmanuel Tibloux, director de la Escuela de Artes Decorativas-PSL, refuerza esta perspectiva: la llegada de nuevas herramientas digitales no ha sustituido al dibujo tradicional. Al contrario, sigue siendo «la inteligencia de la forma» y la apertura creativa por excelencia.

¿Listo para convertir el lápiz en una verdadera herramienta de pensamiento?

La formación Draw & Prompt / Utilizar visualmente la IA te enseña a combinar el dibujo y la IA para crear, reflexionar y comunicar de otra manera, sin sacrificar tu creatividad.  Descubre aquí las próximas sesiones.

El conocimiento tácito: tesoro oculto de las empresas

España se enfrenta a una encrucijada laboral donde el envejecimiento y la jubilación masiva de perfiles técnicos amenazan con algo más que la falta de mano de obra: la evaporación de décadas de experiencia acumulada. Este riesgo se vuelve tangible cuando un proyecto se estanca o una máquina se detiene simplemente porque «el que sabía» ya no está, dejando al descubierto la fragilidad del conocimiento tácito. En este escenario de transformación profunda, proteger ese activo invisible pero vital es el desafío crítico para garantizar la continuidad operativa y el futuro de los sectores estratégicos de nuestra economía.

A diferencia del conocimiento explícito (manuales, procedimientos, bases de datos), el conocimiento tácito es aquel que no se puede simplemente expresar con palabras. Es la intuición del comercial, el «toque» del técnico o la capacidad de un directivo para descifrar una situación compleja gracias a la experiencia.

Algunas cifras que dan que pensar

Según el análisis del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, en la próxima década se jubilarán más de cinco millones de personas en España. Lo que dibuja una ratio especialmente preocupante: un trabajador nuevo por cada tres jubilaciones.

No se trata de un debate abstracto, sino de una realidad con profundas implicaciones estratégicas y financieras:

La fuga de estos conocimientos invisibles no avisa. Se manifiesta en una disminución de la productividad acompañada de un aumento de los errores costosos, en un alargamiento del tiempo necesario para que los nuevos empleados adquieran competencias, así como en una pérdida de ventaja competitiva, ya que este conocimiento único es, por naturaleza, difícil de imitar por parte de sus competidores.

¿Cómo proteger este tesoro?

Para transformar este conocimiento individual en riqueza colectiva, la empresa debe convertirse en una «empresa que aprende». El modelo SECI (Socialización, Externalización, Combinación, Internalización) sugiere que el conocimiento se crea a través del diálogo y el intercambio de experiencias. Y para ello, las herramientas visuales «Visual Thinking»  son claves. En su ADN está la misión de hacer visible y más comprensible el pensamiento. Al aclarar y hacer más accesible la información, favorecen tanto una mejor externalización y que una mejor internalización del conocimiento tácito.

El arte de pensar sobre el papel

Antes de convertirse en uno de los novelistas más leídos del mundo, Stefan Zweig dedicó años de su juventud a una labor silenciosa y meticulosa: la traducción. Tradujo obsesivamente a poetas como Verhaeren y Baudelaire. Para Zweig, este no era un mero trámite, sino una base necesaria; creía que, para dominar la arquitectura de una lengua propia, primero había que aprender a desmontar y reconstruir la de otros. Entendió que cuidar el proceso no es una pérdida de tiempo, sino la fundación sólida sobre la cual se construyen cimientos más fuertes. En nuestra era digital, donde la inmediatez a menudo erosiona el resultado, el pensamiento visual (visual thinking) y la toma de notas visual (sketchnoting) nos ofrecen un camino de reconexión a esa meticulosidad, funcionando como una herramienta de plenitud mental (mindfulness) que respeta los tiempos de la cognición óptima . 

Al igual que Zweig necesitaba el texto ajeno para asentar su técnica, nuestro cerebro necesita externalizar la carga mental para pensar con claridad. En lugar de intentar hacer malabares con toda la información que manejamos, el pensamiento visual nos permite «descargar» los conceptos clave en el papel, liberando recursos mentales para las tareas más exigentes de resolución de problemas e innovación. Este acto crea una percepción de seguridad cognitiva que nos permite concentrarnos más sin las distracciones de las notificaciones digitales.

Una base sólida en el aprendizaje no se logra con la memorización pasiva, sino con la actividad generativa. (¡Qué curioso que la IA vaya acompañada del apellido generativa!) El pensamiento visual se basa en la doble codificación: la combinación de palabras e imágenes activa canales cerebrales paralelos que mejoran notablemente la retención y la comprensión, según la investigación en ciencias cognitivas.

A diferencia del desplazamiento infinito (scrolling) de las pantallas que genera una «visión de túnel», el papel físico permite crear un mapa espacial de la información. Nuestro cerebro evolucionó para navegar por paisajes. Somos, no lo olvidemos, herederos de nuestros ancestros que debían, cuando salían de la cueva, observar el paisaje y detectar las oportunidades de supervivencia (es por eso funcionan mejor las pizarras horizontales y a la altura de nuestros ojos que mirar hacia abajo a una Tablet, va contra natura). Se recuerda mejor una idea cuando se puede asociar a una ubicación física en la página. (Nota mental: regalar en el próximo cumpleaños a vuestros hijos o sobrinos un juego de Memory: eso sí, preparaos para perder, su cerebro aún está virgen, no así el nuestro).

Es en este proceso de síntesis donde la información objetiva se convierte en conocimiento personal y duradero.

Zweig entendía que el resultado final dependía de la paciencia en el proceso. El pensamiento visual abraza el «medio desordenado» de la creación. Crear un boceto es, en esencia, una conversación entre el ojo, la mano y el papel; un diálogo donde las ideas no llegan ya terminadas, sino que emergen durante el acto físico de dibujar. ¿ O acaso no estamos olvidando también el placer de conversar?.

El movimiento es el fundamento del pensamiento. El uso de superficies no permanentes, como pizarras o papel, nos invita a tomar riesgos y experimentar, permitiendo que incluso los conceptos que inicialmente parecen «débiles» se refinen hasta convertirse en soluciones sólidas. ¿No es cierto que el Design thinking y la iteración asociada al MVP (Mínimo Producto Viable) no son sino un bocetado continuo asociado a un proceso de inteligencia colectiva?

En definitiva, cuidar el proceso de pensar sobre el papel no es solo un método de trabajo, es un ejercicio de concentración plena que nos obliga a ralentizar el flujo incesante de datos para dejar que las ideas maduren. Al igual que los años de traducción de Zweig, cada trazo en nuestro bloc o libreta es una piedra más en la construcción de una mente más resiliente, creativa y conectada con su propio potencial. Sé atrevido y rétate: no te importe hacerlo mal primero, ensucia el papel y “piensa “con las manos; es ahí donde reside la verdadera solidez del resultado final.