Desde el 2 de agosto de 2026, han entrado en vigor en la Unión Europea nuevas obligaciones de transparencia previstas por el AI Act. A partir de ahora, determinados contenidos generados o modificados de forma significativa mediante inteligencia artificial deberán identificarse claramente para evitar cualquier confusión con contenidos auténticos.
Esta obligación afecta principalmente a imágenes, vídeos, audios o textos realistas que puedan inducir a error al público, especialmente los deepfakes. El objetivo es que cualquier persona pueda distinguir entre un contenido real y otro generado por inteligencia artificial.
Lo que cambia para las creaciones visuales
No obstante, los creadores de contenidos visuales pueden estar tranquilos. Las ilustraciones, bocetos, cómics, infografías y otras creaciones con un carácter artístico claramente identificable, ya sean realizadas íntegramente a mano o con la ayuda de la inteligencia artificial, por lo general no están sujetas a las obligaciones más estrictas.
La IA puede seguir utilizándose como un auténtico asistente creativo, siempre que su uso no tenga como finalidad producir contenidos engañosos o susceptibles de inducir a error al público.
Para acompañar esta evolución, la Comisión Europea también pone a disposición un conjunto de iconos que permiten indicar que un contenido ha sido generado o modificado mediante inteligencia artificial. Aunque su utilización es voluntaria, constituyen una forma sencilla de reforzar la transparencia de cara al público.
El inicio de una nueva era
Esta nueva normativa podría marcar el inicio de una nueva era. En un mundo en el que los contenidos generados por inteligencia artificial son cada vez más omnipresentes, la transparencia podría convertirse rápidamente en un auténtico sello de confianza y profesionalidad.
Al mismo tiempo, están surgiendo diversas iniciativas destinadas a identificar los contenidos creados íntegramente por seres humanos. En este contexto, Miquel Molina, director adjunto de La Vanguardia, defiende en un artículo reciente la creación de un estatus Premium para las obras realizadas al 100 % por personas, diferenciándolas de los contenidos generados por IA. Asimismo, propone que esta diferencia se refleje también en el valor económico y en las tarifas de este tipo de creaciones.